En
un lugar de Aragón, nació Juan
García Iranzo. Luego, en
Valmadrid (un
pueblito cerca de Zaragoza), dio comienzo a su vida, y se enteró
que en otro pueblecito vecino que lleva por nombre
Fuendetodos,
había nacido el genio de la pintura,
Francisco de Goya y Lucientes.
Juan García Iranzo,
allá, empezó por contemplar a la madre naturaleza con sus
maravillas, y también a dibujar lo que veía en su entorno,
paisaje, animales y cosas, sin olvidar a las personas. ¿Qué le
ocurrió desde entonces hasta la fecha? Pues todas las cosas que
pueden acaecerle a persona que ha vivido 75 años.
A los 10 años,
en Barcelona,
siguió dibujando, ya aprendiendo algo de su técnica y también la
de la pintura, en Bellas Artes (entonces Llotja) hasta que llegó
la Guerra Civil. En esta, al igual que su paisano de Fuendetodos,
observó, vivió y dibujó sus trancos, pero... en cachondeo. Juan,
comenzó a ver que en la vida hay dos vertientes, la seria o
trágica y la bromista o cachonda.
Al terminar la
contienda, se dedicó a dibujar de las dos formas,
en serio y en broma.
En Barcelona,
comenzaron a aparecer tebeos
de toda índole. Para hacerlos eran necesarias
dos cosas,
dinero y
dibujantes.
Se unieron ambas, y nació una industria editorial que repartió
ilusiones entre los chicos y grandes de entonces.
¡Bella empresa
después de los horrores y miserias bélicas!
El
Tebeo, o los
cómics
aquellos, formaron una pujante empresa. Entre la mezcolanza de
editoriales y dibujantes se hallaba
G. Iranzo. Creando para casi todos
los editores, tipos y formas sin cesar, y entre todos ellos
apareció "El Cachorro"
con tanto éxito que todavía a los 50 años, lo recuerdan con
cariño muchas personas respetables que entonces fueron niños.
Y yo, he de
expresar mi satisfacción y dicha por ver a mis
75 primaveras
la reaparición de esta 5ª
edición de mi obra cumbre, como siempre, sin loores, honores ni
otras hierbas medicinales, pero sí, de nuevo para que los que lo
recuerdan vuelvan a ser "niños" otra vez, y los niños de ahora
que no lo conocieron, aprendan a conocer tanto a
Miguel y los
suyos, como a sus simpáticos enemigos, los piratas (también de
entonces), del Mar Caribe
y Berbería.
El "Cachorro"
sigue navegando como aquel que cantaba:
"Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad;
mi ley la fuerza y
el viento,
mi única patria la mar".
Juan García
Iranzo -1993-
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