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Mundo Futuro

 

La tecnología nos está empezando a descubrir un mundo nuevo, un mundo que podemos visitar con nuestra imaginación en este Mundo Futuro, en compañía del genial dibujante y guionista de cómics, Boixcar. Por su interés, reproducimos parcialmente un artículo sobre esta serie publicado por Javier G. Romero en "El Correo Español-El Pueblo Vasco" el 5 de septiembre de 1997.


4 volúmenes que recogen las 102 aventuras de esta colección.


Editorial: Toray.


Año de edición del primer número: 1956.


Formato 17 x 24 cm.

 

Edición facsímil.


El mundo futuro
(Reproducción parcial del artículo publicado en "El Correo Español-El Pueblo Vasco" el 5 de septiembre de 1997)

 

(...) El mundo futuro, magistral obra de uno de nuestros más célebres historietistas, Guillermo Sánchez Boix, cuya firma artística, Boixcar, causó furor durante los años 40 y 50, demostrando que el cosmos ya existía desde mucho antes de La Guerra de las galaxias y Star Trek...

La eclosión fantacientífica con que el cine americano nos abrumó en décadas pasadas bebía, en muchos casos, del mundo de las viñetas. Aparte de los incunables USA -Alex Raymond y su Flash Gordon a la cabeza-, en España también existieron autores capaces de sumergirnos en apasionantes relatos de ciencia ficción pura.

Boixcar había nacido en Barcelona en 1917 y, movido por su espíritu inquieto, no dudaría en fugarse de casa a la tierna edad de 12 años. Su natural romántico le lleva a escribir poesía y hasta una obra teatral, mientras se emplea, entre otros curiosos menesteres, como retocador fotográfico, en un anticipo de lo que supondría su amor por el texto y la imagen. Llega la Guerra Civil y lucha en el bando republicano, pero tiene que huir a Francia, donde es capturado por los nazis y recluido en un campo de concentración. Al término del conflicto, regresa a España y, en 1943, inicia su carrera en el noveno arte. En un arrebato sentimental, decide firmar como Boixcar, mezclando su apellido con las tres iniciales del nombre de su querida esposa. La inevitable influencia de los autores norteamericanos -Harold Foster, Milton Caniff, el citado Raymond- marcaría para siempre su estilizado dibujo, como a Jesús Blasco, Francisco Hidalgo o Angel Puigmiquel, coetáneos suyos y también maestros de la viñeta.

 

Seres buenos
Eran los tiempos del NO-DO, la época de CIFESA y el imperIo de Chicos, la revista de cómics emblemática de los 40; todo ello, pasado por el filtro del régimen y su exaltación patriótica e histórica. Boixcar ya comenzaba a despuntar con obras como El Caballero Negro (1945), El Puma (1946) o La vuelta al mundo de dos muchachos (1948), pero el golpe de gracia lo daría con Hazañas bélicas, colección surgida a finales del 48 como continuación de la serie Episodios de guerra, de Blasco. El enorme éxito de Boixcar propiciaría que aquélla se dilatase hasta el año 71, ya con dibujos ajenos... Así, a continuación de Flecha Negra (1949), nuestro autor emprende una de las sagas más fascinantes de los 50: El mundo futuro nace en 1956 y recorre todo el universo de la ciencia ficción, a través de guiones del propio Boixcar que mezclaban viajes intergalácticos, invasiones extraterrestres, batallas estelares y melodrama espacial con un diseño hiperrealista de naves, parajes cósmicos y letales seres alienígenas... La parafernalia cinematográfica venida de EE UU hallaba justo reflejo en las viñetas de nuestro autor, sin escamotear ningún detalle. Incluso el maligno extraterrestre del filme This island, Earth (1955) servía para inaugurar la serie, con un número uno antológico, Los seres buenos de Marte.

Se editaron 102 cuadernillos apaisados más dos almanaques, con una periodicidad quincenal y al precio de 1'50 pesetas. A partir del número 69, Ediciones Toray comenzó a contratar a otros dibujantes -Boix, Huéscar, Rumeu- y guionistas -Ortiga, Bañolas, Acedo-; sin embargo, aquello ya no era lo mismo. Los maravillosos diseños de Boixcar, sus deliciosas portadas repletas del sabor añejo y camp de la época, sus excitantes historias, capaces de sorprender al lector con insospechados y crueles golpes de efecto, eran insustituibles. Y así, en 1958, se cerraba la colección tras un breve pero sustancioso periplo. Boixcar falleció en 1960, con sólo 43 años, ante el desconsuelo del aficionado...

 

Un triste presente
¿Se continuó con esa vena futurista en el cómic español? Diversos autores realizaron algunas obras interesantes durante la década de los 70-80, gracias, sobre todo, a las revistas 1984, Cimoc o Zona 84. Josep Beá impactó con sus Historias de taberna galáctica; Alfonso Font, con Cuentos de un futuro imperfecto (o la mordaz La parábola del marciano desconocido, incluido en Historias negras), y Carlos Giménez, con Dany Futuro y Érase una vez en el futuro... Pero, según Fernando Tarancón, director de la publicación especializada Born Again, "cómic de ciencia ficción en España no hay, en el sentido de que no existe una industria del cómic. Si estás hablando de 100.000 pesetas que se le pagan a un autor por tres meses de trabajo, no se trata de industria, es explotación. Hay tres o cuatro autores consagrados, como Alfonso Font o Daniel Torres, que todos los años publican un álbum; en el momento en que hacen ciencia ficción, 'hay' ciencia ficción en el cómic español".

 

Ocasionalmente, creadores como Fernando de Felipe (con sus alucinantes S.O.U.L. y ADN), José Beroy ( y su apocalíptico 999), Miguel Ángel Prado (y su elegíaco Fragmentos de la Enciclopedia Délfica), Javier Rodríguez (y su irónico Love Gunn) o Leo Sánchez y Antonio Segura (con Bogey) regalan al aficionado interesantes reflexiones sobre la sociedad actual, trasladando sus inquietudes a un decorado futurista que incluso refuerza el punto de vista lúcido y crítico de su obra. "Miguel Angel Martín, cuyo primer trabajo profesional, 'Dog', fue publicado en 'Zona 84' -continúa Tarancón- es quizá el único autor importante que sigue cultivando la ciencia ficción, en un sentido muy clásico, el de aplicar al futuro hechos que acaecen en el presente: la incomunicación, las 'snuff movies', el sexo frío y aséptico...". Mientras nuestros jóvenes creadores se deciden a dar una continuidad a este género, El mundo futuro de Boixcar existe como legado de un artista excepcional y ejemplo de un futurismo sin adulteraciones, en estado puro, capaz de emocionar cuarenta años después de haber sido concebido. Es la magia del buen cómic. Todo un arte.

 

JAVIER G. ROMERO


Precio: 325,00 euros (o 32,50 euros al mes). Pulsar aquí para ver instrucciones de cómo comprar esta obra.

También está disponible la colección, sin encuadernar, al precio de 280,00 euros (o 28,00 euros al mes)


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